Nuestras noches
nunca re oscurecen
antes del amanecer
cuando las pasamos juntos.
En la distancia,
pasamos separados
dos noches por día,
pero cada noche nuestra
cuenta con el Sol del otro.
Nuestras noches
nunca re oscurecen
antes del amanecer
cuando las pasamos juntos.
En la distancia,
pasamos separados
dos noches por día,
pero cada noche nuestra
cuenta con el Sol del otro.
It would have been best
to be a wingless bird
unable to fly
away from your nest.
Me gusta cuando callas
porque tienes derecho a guardar silencio.
Tu silencio es de estrella, tan lejano
que será usado en tu contra en un tribunal de justicia.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo,
como queriendo hablar con un abogado.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan
y te será asignado uno a costas del Estado.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
En la velada de reTos compuestos
reCogemos reTales
de blusas
veladas.
Y se antojan reCurrentes los reProches
de un amor reDistanciado
que vela la locura con clamores
nada velados.
Un año fingiéndome que no te necesito cerca
Confesándote cuánto lo hago, cómo de cerca
Viéndote sin verte
Realidad ficcional
Asistida
Realidad enterna
Ahora, cuenta atrás
Un beso estúpido... y luego más.
Ni tan primeros, ni tan preclaros,
ni tan limón y sal.
Besos en dos lenguas
que se entienden porque se esuchan
desde los labios del otro.
Son mis labios rendidos
en la batalla que es un beso tuyo,
adaptados a la forma de tus labios,
mucho más valientes.
Por un beso estúpido,
mil estúpidos besos.
Un beso estúpido... y luego más.
En el olvido de la memoria,
los ya dados,
mirándose en el espejo hacia el futuro:
es el recuerdo de lo no vivido.
En el presente,
los no-besos por dar,
que serán besos al ser besados
uno tras otro... y luego más.
Pienso en encontrarme contigo en la última casa
de la calle más escondida de Ciudad Alejada.
Quizá mañana.
Pienso en darte lo que aún me queda en reserva,
los posos sinceros más amargos del fondo del alma.
Quizá mañana.
Y pienso quedarme contigo, desnudos de sueños,
contando historias reales -que hace tiempo inventamos-,
de cómo habremos sobrevivido a los ayeres sin mañana.
Algún día, mañana.
«Cuando c.a.m.i.n.a.s culminaS
las simetrías
del Arte-d-etrA nsportarse
con piernas ligeras;
si corres, se vuelven loKas
las aceras.»
Yo no me canso de imaginarte sobre
No desde que nos besamos bajo
Ya no porque nos conocemos hasta...
... dejar de
para poder
querernos
Alumbra mis madrugadas
el Sol, que nace en ti antes.
¿Es que te quiere más?
Las alumbra en tu nombre
desde ti
porque tú me quieres,
por que yo te quiera.
Pero las alumbra tanto
que no me deja dormir:
como cuando (no) dormíamos juntos.
En tan solo un segundo que hizo
de semanas nuevas, silencios nuevos
y de viejas confesiones
abanicos contra el frío,
sanó del virus que nos separa
de nuestra separación completa
y contrajo el de las largas noches en vela
y el re medio que no remedia: ¡Yo!
No es contacto mi mano en tu rostro.
Mucho más que mil caricias por / Una
unión de rojos colores viviéndose
ajena a su color porque, no importa,
su borde supera el rojo.
Tú no sientes mi mano en tu rostro
porque tu rostro es tacto de nivel supremo
y mi mano suprema insensa-tez.
Sólo me dejas tocarte porque no sabes
qué te estoy tocando.
Angelical (tacto) es el tercero de una serie de cinco poemas para completar Arcangelical y Pre angelical.
Me invades Polonia
con tu mirada soviética
a pesar de que sabes
que ya está ocupada.
O quizá por eso.
Un romance llamado a ser
que no ha sido
por un gemido
de llanto de luz de ayer.
Dos medios te quiero
no bastan para definir
como amor lo que siento,
pero es silencio absoluto
lo que suman tus medios silencios.
De nuevo en los terrenos
de fronteras invisibles,
perdido en las noches más largas
sin sueños ni voz ni pecado,
abatido de tanto dar vueltas
y tan pocos resultados.
Celoso del aire que roza tus labios,
de la blusa que impregna tu olor,
celoso de que busques palabras en otros
y en mí no.
Miedo a que al volver,
tú seas tú al modo vaquero
y yo el indio indefenso
del pasado enero.
Un hermano es el enemigo
que a todos nos gusta tener,
la espina propensa a volver
a pincharnos una y otra vez.
Un regalo que orienta nostalgias
de risas y tiempos mejores
e imprime razones de guerra
si vas y le pinchas también.
Me encuentro
entre nosotros dos,
a medio camino
de mi yo alternativo
y una de las otras tú,
consciente de que, apenas
me oigas los pasos,
saldrás corriendo a la caza
de mi yo original
para decirme
que estás aburrida
de subir y bajar
es
esca
escale
escaleras
huyendo de las sensaciones
que ya no te provoco.
Ni dejo de provocarte.